Docencia compartida
- Orientate aprende
- 6 nov 2023
- 2 Min. de lectura
La docencia compartida implica que dos o más docentes trabajen juntos en el diseño, la planificación y la implementación de las clases, lo que se basa en la colaboración y el intercambio de conocimientos entre los profesionales de la educación. Es necesario trabajar en colaboración con pedagogos y docentes en el aula ordinaria, investigar junto a docentes de centros y universidades, compartir con las familias y la sociedad, y realizar proyectos de asignaturas vinculados y aulas abiertas porque esto potencia el aprendizaje significativo, la mejora continua y la formación integral de los estudiantes.
La colaboración entre pedagogos y docentes permite combinar la teoría y la práctica para lograr un enfoque pedagógico integral. Dos docentes pueden colaborar en el diseño y la implementación de una clase, compartiendo responsabilidades y aprovechando sus fortalezas individuales. Por ejemplo, un docente de matemáticas y un docente de arte pueden trabajar juntos para crear una lección que combine conceptos matemáticos con actividades artísticas.
La colaboración con docentes de centros y universidades fomenta la investigación educativa y la mejora continua. Organiza talleres o conferencias donde docentes de tu centro educativo puedan interactuar con profesionales de otras instituciones educativas. Esto permitirá intercambiar ideas, compartir experiencias y aprender nuevas estrategias pedagógicas.
La participación de las familias es esencial para el éxito educativo de los estudiantes. Organiza reuniones regulares con los padres de familia para discutir el progreso académico de los estudiantes y compartir estrategias de apoyo en el hogar. También puedes invitar a los padres a participar en proyectos o actividades escolares, como ferias de ciencias o jornadas culturales.
Compartir los proyectos de asignaturas vinculados con la realidad social fomenta la relevancia de los contenidos y se prepara a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo real. Diseña proyectos que relacionen los contenidos académicos con situaciones del mundo real. Por ejemplo, en una clase de ciencias, los estudiantes podrían investigar y proponer soluciones a problemas ambientales locales.
Las aulas abiertas promueven la apertura y la colaboración entre docentes, estudiantes y otros actores educativos, lo que enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje. Organiza visitas de observación entre docentes de diferentes asignaturas, donde puedan presenciar y aprender de las prácticas pedagógicas de sus colegas. También puedes invitar a expertos externos de asociaciones para que den charlas o talleres en el aula.
La implementación de estas prácticas puede ser un proceso gradual y requiere un compromiso constante por parte de todos los actores educativos. Sin embargo, los beneficios para el aprendizaje significativo, la mejora continua y la formación integral de los estudiantes pueden ser enormes.

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